domingo, 22 de febrero de 2026

 

Insiste, que algo vale...

Una persona envió un relato al Reader’s Digest titulado “Cómo hice el amor con un oso”. Fue rechazado. Lo modificó ligeramente y lo envió con el título: “Cómo hice el amor con un oso en un pulmón de hierro”. De nuevo el Reader’s Digest lo rechazó. Una nueva revisión y un nuevo título: “Cómo hice el amor con un oso en un pulmón de hierro para el FBI” y volvió a enviar el manuscrito. Un nuevo rechazo. Esta vez no se entretuvo en modificarlo, simplemente cambió el título: “Cómo hice el amor con un oso en un pulmón de hierro para el FBI y encontré a Dios”. Esta vez fue aceptado.

 

Acusado de obtener orgasmos de forma fraudulenta

Un ciudadano es acusado por sus vecinos de obtener orgasmos de forma fraudulenta. El susodicho, según aducen los vecinos denunciantes, aplicaba el oído a las paredes cuando estos fornicaban, lo que aprovechaba para sus propios orgasmos. El tipo se ahorraba los videos porno y las revistas, aprovechándose del trabajo ajeno.