Una persona envió un relato al Reader’s Digest titulado “Cómo hice el amor con un oso”. Fue rechazado. Lo
modificó ligeramente y lo envió con el título: “Cómo hice el amor con un oso en un pulmón de hierro”.
De nuevo el Reader’s Digest lo rechazó. Una nueva revisión y un nuevo título: “Cómo hice el amor con un oso en un pulmón de hierro
para el FBI” y volvió a enviar el manuscrito. Un nuevo rechazo. Esta vez no se
entretuvo en modificarlo, simplemente cambió el título: “Cómo hice el amor con un oso en un pulmón de hierro
para el FBI y encontré a Dios”. Esta vez fue aceptado.