lunes, 20 de enero de 2020

Críticas eliterarias: Opiniones de un payaso



Críticas eliterarias

Opiniones de un Payaso

Memorias de Jesús Gil i Pollás

(Análisis Estructu-rral)


En estas confesiones de consistorio, el alcalde zalamero de MarTurbia, Jesús Gil i Pollás, sorprende al mundo literario con su particular visión de la vida social hispanoli. Con una narrativa de tres al cuarto y pleno al quince, estilo personal y analfabruto, el alcalde futbolero demuestra fehacientemente su vastísima incultura y su incapacidad de escribir más allá de la falsificación de ciertos talones sin fondo. Parodiando sin saberlo a Buffon (“El estilo es el hombre”), este bufón de la mediocridad anuncia solemne que “El estilete es el hambre”. Con estilo gráfico y pecuario nos sorprende este parvenú con repentinos aforismos, de entre los que destacamos: "El hombre es un bípedo de dos pies", "El caballo es el mejor amigo del enganchao", "Un club de fútbol es como una casa de putas. Mientras pagues y alguien la meta, todo va bien", "Marco Polo descubrió América por equivocación. Yo he descubierto que el dinero hace rico, pero no por equivocación", "A mí que no me hablen de la erótica del poder, la única que admito es la erótica del joder". Frases, sin duda, para la imposteridad.
         Desde el punto de vista lingïstico‑estructurral, y siguiendo el erudito estudio de Pi Oh Lin, El hilo del entramado de la literatura de la creación de la palabra, página 0,65, la obra es un majestuoso compendio de necedades, y debe encuadrarse dentro de esa rama narrativa hispánica tan en boga, denominada “Editores por el doblón”.
         No dejan de asombrarnos las opiniones de este ciudadano modelo, y empleamos "modelo" por sus evitadas permanencias en la cárcel de dicho nombre. Aficionado a la hípica, confiesa que lo hizo porque pensó que "picadero" significaba otra cosa. Aunque ya que vino, se compró un percherón al que bautizó "Invidioso", por la cara que se le pone al pobre équido al ver el garbo de las restantes monturas del picadero.
         Parco en palabras, y en ideas, esta sub.aespecie aeternitatis, dibuja a los integrantes de la beautyfool people con rasgos de humor exentos de amor: “Santana es un tocapelotas de órdago a la grande. Paso”, “La Von Bismark, de tanto teñirse, comienza a desteñirse”, “Rociíto merece un rociazo... de agua fría”, “Los Ordoñez, me enterao, no se han acercao nunca a una vaca lechera”, etc. Claro que los improperios no se detienen en los parásitos sociales, también da caña a España: “El gobierno me tiene invidia porque a mí me vinieron a visitar los ángeles de San Rafael”, “Si gano la liga me ligo al papa..., al papá de Raúl”, “Desde que yo soy alcalde, el alcalde de MarTurbia se ha enriquecido en un mil por cien”, “MarTurbia va bien”, “El jurbol no es el apio de los pueblos, es su lechuga, por el color de los billetes que mueve”, “Los merengues, como mejor están, es estampados en la cara de los árbitros”, “Roberto Carlos no tiene un pelo de tonto”, “El Barcelona es más que un Club, es un puticlub”.
         Siguiendo al crítico del ABC, Ave Ce, estas sinceras memorias merecen levantar ampollas en las pollas del poder. Poder ser más Gil i Pollas es difícil, salvo por duro entrenamiento.
         Libro de la editorial "Planeta de los Simios" para los simios de este planeta, viene a engrosar el número de fraudes de su autor. Cualquiera que sea capaz de comprarlo merece que el autor sea su alcalde.

Lambert O'Really
Crítico de su Majestad



lunes, 6 de enero de 2020

Críticas eliterarias: Los anillos del señor



Críticas eliterarias

Los anillos del Señor
 (Análisis sexo-ilógico y estructurral)

El señor de los anillos” pasa por ser un relato épico-infantil para entretenimiento de jóvenes y adultos con imaginación. Pero esta placentera imagen ha sido subvertida por las recientes investigaciones del Dr. Finnegans Wakes, vertidas en su reciente libro “¿El señor de los anillos o los anillos del Señor?”, editado por la editorial BallToucher. El autor de esta investigación propone una lectura alternativa de la célebre obra de Tolkien. Arguye este prestigioso investigador, y trata de probarlo en las 450 páginas de su obra citada, que todo el libro no es sino una excusa del autor para librarse de sus obsesiones geriátrico-pederastas. A nadie se le escapa, y menos al Dr. Finnegans, que los protagonistas de la historia son niños de cincuenta años, denominados hobbits. Y que a estos niños se los somete a duras pruebas y tormentos sin fin. Hay claves, indicios, según el Dr. Wakes, que muestran esa compulsión geriátrico-pederasta muy típica de los ambientes universitarios donde se movía el autor a la hora de escribirlo. Veamos algunos de los argumentos del Dr. Wakes:
. Durante los pasajes que transcurren en la posada “El Poney Pisador”, propone el Dr. Wakes que nos fijemos en esa conversación que, en un rincón de la posada, tienen Frodo y Trancos. Y cómo Trancos trata de acariciar al hobbit pasándole una mano por la cabeza y éste, conocedor de las intenciones del supuesto aliado, se aleja de allí con cara de pocos amigos. ¿Había Trancos intentado sobrepasarse con el pobre Frodo? Eso parece indicar el que esa noche, Frodo durmiese en la cama más alejada de Trancos y con un ojo abierto (de la cara). Asegura el Dr. Wakes que Tolkien poseía un manuscrito más explícito sobre este pasaje, pero que se perdió en un incendio fortuito cuando Tolkien jugaba con el documento junto al fuego de la chimenea.
. Otro pasaje esencial para entender la lujuria subyacente en relato, tiene lugar en la “cima de los vientos”, donde los jinetes negros atacan a nuestros amigos. En un momento de la lucha Frodo es derribado por un jinete negro que, como buen jinete, trata de montar al hobbit por la retaguardia. Y no cumple su objetivo porque Trancos, en un ataque de celos, acude al rescate y cercena la cabeza del jinete lascivo, ayudando a Frodo a subirse los calzones, ayuda que el hobbit rechaza desconfiado.
. Ya en Rivendel, plagado de elfos rubios, gráciles… y sodomitas, las orgías de tipo homosexual se repiten por doquier, obligando a los pobres hobbits a permanecer en sus aposentos como salvaguarda de su virginidad. (Estos pasajes, al decir del Dr. Wakes, fueron posteriormente expurgados por el editor). Y en Rivendel se une al grupo el amanerado Legolás, quien poseído por un uterino deseo con la raza de los enanos, acosa a Gimli desde el principio. Y es que no hay nada peor que un elfo enamorado y de ojos pintados. Gimli deberá desde ese momento aguantar las insinuaciones, roces y proposiciones de un Legolás profundamente encoñado, o enculado, como sea más adecuada la expresión, si bien el lector, debido a la tensión del relato, no suele percibir estos detalles.
. Es sin embargo dentro de las cuevas de Moria donde tendrá lugar los sucesos más luctuosos de la historia. Aprovechándose de la oscuridad, Trancos no cesaba de chocar su delantera con la trasera de Frodo, detrás de quien se había colocado oportunamente. Eso hacía que Frodo procurara ir lo más deprisa posible, tropezando con Pippin, que iba en cabeza. Pero el pasaje más escandaloso, y que luego Tolkien quitó de la novela por consejo de su amigo Sir Edward Pederast, fue el encuentro entre Gimli y su enamorado Legolás. Por medio de un filtro amodorrante, Legolás logra llevar a Gimli a una galería adyacente al pasillo central, donde da rienda suelta a sus bajos instintos poseyendo al enano repetidamente. Pasado el efecto de la poción que los elfos denominaban Khali Moch, y notando la holgura de su esfínter, supo Gimli de su sodomización, queriendo entonces cobrarse la afrenta con la cabeza del elfo maricón. Al final tuvo que intervenir Gandalf, quien cansado de tanto mariconeo, se dio el piro, dejando a Tolkien la comprometida tarea de justificar su desaparición mediante el "tomado por los pelos" cuento de una lucha con el demonio de la cueva.
. Pero sin duda el personaje más vicioso de toda la obra es Gollum, o Sméagol, quien durante cientos de páginas se arrastra detrás de Frodo en pos de conseguir sus favores, siendo el anillo del poder un pretexto para ese otro anillo del joder que guarda Frodo en los calzones.
Como colofón, advierte Finnegans Wakes que la historia de los dichosos anillos no es más que una estratagema de Sauron, pederasta mayor de los reinos del sur, para atraer a Mordor culitos ricos de hobbit, tan codiciados por los compulsivos geriátrico-pederastas. Conocido como el señor de los anillos por la cantidad de bisutería que llevaba en las manos y otras partes del cuerpo, Sauron no codiciaba el poder, como nos quiere hacer creer Tolkien en una superficial lectura, sino los anillos anales de los hobbits que supuestamente acuden a él con el fin de destruir un anillo que el señor oscuro, pederasta mayor del reino, les había puesto de señuelo.
El final de la obra, con Frodo arrojando el anillo en la fragua de la montaña, no es sino un final simbólico, siendo el anillo sacrificado al ígneo líquido la representación de un condón enrollado. Con este final quiere expresar el autor el final del miedo al contagio de enfermedades de transmisión sexual que había atenazado a ese período oscuro. Como representante de los niños-viejos, Frodo quiere así mostrar una vía abierta y sana a la práctica del sexo en la Comarca. Es una manera de decirnos, de hacer caso a las tesis del Dr. Wakes, que vence el mal en el mundo, vence el vicio, la lujuria y la depravación.
         Desde el psiquiátrico donde está encerrado, el Dr. Wakes insiste en que este mundo está lleno de depravación y que el reino de Mordor está al caer, pues en el internado han tratado de sodomizarle ya en un par de ocasiones, señal inequívoca de esta infección geriátrico-pederasta que ha invadido el mundo.
         Deseamos al Dr. Finnegans Wakes un pronto restablecimiento y una duradera virginidad, y a ustedes, posibles lectores de "El Señor de los anillos", que se olviden de lo dicho aquí y disfruten… ¡Depravados, degenerados, geriátrico-sodomitas….!

Lambert O'Really

Crítico de su Majestad