sábado, 25 de noviembre de 2023

Post coitum


 

Galería de herejes VII

 

Galería de herejes VII

Los Khlysty: Nombre derivado de la palabra rusa khlyst, que significa “fusta”; eran una secta rusa notoria por sus prácticas de au­toflagelación y sexualidad extramatrimonial. También llamados flagelantes y «hom­bres de Dios», resultaron de la fragmenta­ción de la Iglesia ortodoxa rusa durante el s. XVII. El patriarca Nikon intentó reformar el ceremonial religioso, lo cual produjo un cisma dirigido por el arzobispo Awakum, con la separación de los «Antiguos Creyentes». Un seguidor de Awakum, Danila Filipov, fundó el movimiento de los khlysty hacia finales del siglo.

Creían en la posibilidad de atraer sobre sí los dones del Espíritu Santo. Para ello era preciso abstenerse de carne, de bebi­das alcohólicas y del ayuntamiento con la propia esposa.  Curiosamente no prohi­bían las relaciones con otras mujeres y ello contribuyó a la siniestra reputación de los khlysty entre sus contemporáneos orto­doxos.

Pero fueron más conocidos por su prác­tica de la flagelación ritual. Bailaban alre­dedor de una hoguera con agua puesta a hervir, y se hacían azotar por vírgenes ves­tidas de blanco. Al cabo de un rato caían en trance y a partir de ahí se pretendían poseídos por el Espíritu Santo y dotados de poderes para sanar enfermos, expulsar demonios y adivinar el porvenir. El rito parece inspirado en los ancestrales méto­dos chamánicos para inducir viajes al mundo de los espíritus, con un delgado barniz de creencias cristianas heréticas.

Los miembros avanzados de la secta se convertían en Cristos y quedaban dispen­sados de obedecer a las reglas de la moral común. El comportamiento escandaloso de algunos khlysty produjo una escisión; los que consideraron que la doctrina se había corrompido formaron secta propia, la de los skoptzy. Éstos rechazaron la sexua­lidad en todas sus formas pero continua­ron con las prácticas de flagelación, com­plementadas con amputaciones voluntarias.

Los khlysty siguieron existiendo hasta el s. xx, siendo su representante más conocido Grigori Rasputín, que perteneció a la secta en su juventud. Aunque nunca pre­tendió haber alcanzado el rango de Cris­to, decía tener los poderes del Espíritu. Sabiendo que era un khlysty cobra un sentido bastante diferente lo que se cuenta acer­ca de su biografía.