lunes, 28 de junio de 2021

Salteado de curiosidades pseudoludoliterariolingüísticas XI

 

Salteado de curiosidades

pseudoludoliterariolingüísticas

XI

 

§ Estando en Malasia, enfermo en un hotel, Pablo Neruda quiso escribir un telegrama urgente a su país, y tocó el timbre para pedir tinta. Acudió presto un sonriente javanés. No sabía inglés. Neruda desconocía el holandés y el malayo. Pidió tinta por gestos y después de un rato volvió el sirviente con un lápiz. El poeta repitió los gestos, acompañados de la palabra ink. Volvió el empleado entonces con otros varios malayos sonrientes, todos con sus turbantes y con su ropa inmaculada y todos ellos hacian conjeturas, tal vez sobre la medicina que pensaban que estaba pidiendo. Pero Neruda quería tinta para escribir su telegrama e, impaciente, se levantó de la cama como pudo y bajó al salón. Allí se dirigió hacia donde un señor leía su periódico junto a un hermoso tintero y una pluma. Neruda los tomó y se los mostró al coro de sir­vientes oceánicos y, enseñándoles el tintero, les repitió con furia: this, this. Entonces ellos, con una sonrisa angelical y mirándose unos a otros, exclamaron: «¡Ah!... tinta”. Desde entonces Neruda supo que en Java y en idioma malayo, la tinta se llama tinta.