lunes, 13 de julio de 2020

Críticas eliterarias Ubú Conde


Críticas eliterarias

Ubú Conde
de
Juez Jarry

Farsa dramática sobre los excesos del poder y los poderes del exceso. Ubú Conde es un noble arribista sin linaje procedente de un oscuro país meridional que, merced a negocios inconfesables en confesionario, se hace con el Banco Provenzal. Desde los sillones con dosel del Consejo Aúlico de Administración, este conde innobiliario logra amasar en menos que se cantan unos maitines, una ingente fortuna. Tuno, no duda en utilizar sociedades florentinas como tapadera, hacerse transferencias a paraísos fiscales genoveses, emitir bulas comerciales sin fondos e intervenir en el tráfico de influencias cardenalicias. Pero la curía regente, que ve así mermados sus privilegios, se cansa de tan chulo personaje y lo declara “Conde non Grato”, despojándole de su posición en el banco y poniéndole en manos de la justicia. El juez que primero investiga su causa, Juez Garcigómez de Liaño, luego de absolverle es denunciado a su vez por prevaricación y alevosía, tocándole proseguir el caso a otro juez de la Audiencia Nuncional. Ubú Conde no se resigna a su suerte y con el dinero amasado logra introducir en la prensa del país algunos escándalos que guardaba en la manga de su falsa toga, escándalos que empañaban el prestigio de la monarquía reinante que le había despojado: terrorismo de Estado seglar, estado de cuentas parroquiales sin saldar, financiación ilegal del Tesoro por medio de franquicias solapadas en la venta de jubones de Hispania, corrupción de los mandamás del partido vaticano socialista. El valido del rey, el Duque de la Gonzalera, afectado por tantos escándalos, escándalos cuyo vocero es el diario central El Inmundo, vese obligado a dimitir y ceder el poder a la OPUSición.
         El Banco Provenzal es vendido al mejor postor, o impostor, llevándose el gato al agua bendita, y luego a su patrimonio, el Banco Saint Ander, no ajeno a los poderes causantes de la desgracia de Ubú Conde.
Dividida en tres actos y un desenlace en soborno, la obra de Juez Jarry tuvo un gran éxito en su tiempo. Hoy ha perdido vigencia, pues tales casos no se dan en nuestra democrática sociedad, lo que le quita mordiente a la historia.
Editado por la Biblioteca de Autores Poscristianos, su lectura, o mejor la asistencia a su improbable representación, es recomendable para Condes o Rubios con fragancia de la Rosa de Kio.
Con el libro se regala un útil “Diccionario de estafas y otros pecados capitales”.


Lambert O’Really
Crítico de su Majestad